domingo, 18 de noviembre de 2012

Usted no se preocupe


Einstein siempre ha tenido la razón, todo es relativo. ¿Y es que de otra manera se puede comprender que leyendo las noticias nacionales e internacionales, leyendo como roban y se matan yo este aquí realmente preocupado porque ella no me quiere responder los mensajes que le escribo? Fácil, en lo relativo a mí, eso es lo más importante en estos precisos instantes.

Recuerdo leer la novela de Ernesto Sabato “Sobre héroes y tumbas” y sentirme identificado con el personaje de Martin, un joven idealista pero lleno de sobras a su alrededor, que termina enamorándose de una chica completamente opuesta a él. Me identificaba por su manera de afrontar las situaciones a las cuales Sabato lo hacia enfrentarse, siempre creyendo que yo, de estar en su situación actuaria de forma bastante similar. Sin embargo, es el la continuación de “Sobre héroes y tumbas”, es decir, en “Abaddon el exterminador” donde Martín, ya adulto y un tanto melancólico y cambiado por lo que ha pasado que dice una frase que si bien no recuerdo exactamente dice mas o menos así: “como puedo preocuparme por los que asesinan en la guerra cuando eso sucede tan lejos de mi, cuando tengo mis propias preocupaciones que las siento mas reales porque las vivo” la razón de eso es que no puedes quitarte de la cabeza lo que te afecta directamente; si yo fuese palestino, seguramente viviría y sufriría el infierno que están pasando (y viven pasando) con todo el impacto que se merece, pero no soy palestino, soy venezolano, un venezolano que se lo pasa mirando al celular cada 10 minutos solo para ver si la chica que le gusta se decide escribirle para perdonarlo, o al menos para decirle algo, lo que sea.

Pero es que las preocupaciones, no obstante, se clasifican en una especie de pirámide moral, es decir, por mas que un enamorado sufra por su enamorada, un padre de familia sufra porque el dinero no le alcanza para alimentar a todos, un chico sufra de abuso en el colegio o una persona viva en zona de guerra, ninguno de esos sufrimientos, por mas validos y dignos de ser tomados en cuenta que sean, serán vistos por la opinión publica de la misma manera. Lo cual no cambia, obviamente, que para cada uno de los personajes en cuestión, su problema sea el problema mas grave del mundo. La razón de eso es que siempre el ser humano, en su fascinación con observar el lado horrible de la vida invariablemente le tomara más importancia a lo más grotesco y “digno” de ser televisado. De allí que siempre las guerras sean tan buen negocio para todo el mundo.

Wayne Dyer escribió una vez “la catástrofe que tanto te preocupa, a menudo resulta ser menos horrible en la realidad, de lo que fue en tu imaginación.” Cosa que puede ser cierta, al menos en el 90% de los casos; ¿cuantas veces no hemos notado que aquello que nos tenia preocupados termina siendo irrelevante al final, o aquel problema que no nos deja dormir en la noche al final se soluciona de la forma mas inesperada para fortuna de nosotros? Y sin embargo aquí me tienen, mirando el celular, esperando que me diga algo, lo que sea.

2 comentarios:

  1. Como dirían en mi rancho:

    Mijo, no le escriba, llámele! ;) por lo regular a las mujeres nos agrada un tanto más una llamada, es más cálida y cercana.

    Y tienes razón, eso de que mis problemas son más graves que los de otros, si si si... me he roto la uña hoy :( y vieras que tragedia y drama jajaja es broma es que como hay gente que también tiene la costumbre tonta de comparar sus preocupaciones con la de otros y lo peor es que te lo digan: Yo sí sufro o lo mío tiene solución, lo tuyo es pan comido. Es de gente egoísta.

    Pero retomando el tema de la chica, anda! llámale, sé bueno y tierno. :)

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